18 enero 2008

Emma inside !


Esperando a Emma !
Waiting for Emma!





03 enero 2008

I ♥ Hotel Fox




Tengo unas enooormes ganas de viajar a Copenhague para hospedarme en el !



02 enero 2008

FUR





:An imaginary Portrait of Diane Arbus
He visto esa pelicula,y me ha gustado ....este es un fragmento del libro "la velocidad de las cosas " de Rodrigo Fresán (uno de mis favoritos) en donde menciona un episodio de Diane Arbus.



"Hoy volvió la fotógrafa loca. Dijo que está por unos días en Los Angeles, que vino a hacer no sé qué trabajo; pero yo no le creo nada. Vino a ver a T. y a tomarle fotos. La primera vez yo le abrí la puerta y, cuando me dijo que era fotógrafa, pensé que venía a to­marme fotos a mí y, sin darme cuenta, automáticamente, posé para ella. Ella se llama Diane Arbus y parece que es famosa y se me quedó mirando con una sonrisa rara y me explicó que quien le interesaba era T, que ella se dedicaba a sacar fotos de gente espe­cial. «Gente especial», dijo y yo no pude sino reírme con mi risa dramática (Mi Risa Número 7) porque si hay alguien especial por estos lados, ese alguien es, indudablemente, T Diane Arbus estaba toda vestida de negro (pantalones de cuero, cinturón con una gran hebilla de metal, camiseta pegada al cuerpo) y tiene el pelo corto (como si se lo hubieran cortado con tijeras de podar) y los rasgos muy duros y marcados y los ojos muy tristes. Se parece un poco a esa putita de la hija de Henry Fonda. No puedo evitar odiarla de inmediato, pero es algo normal por estos días: odio a todos, en es­pecial si son famosos. T, sin embargo, parece muy contento de verla y los dos se sientan en la sala y se ponen a ver un libro de fo­tos y una carpeta que ella trajo para mostrarle lo que hace. Por lo que vi, de reojo, esta mujer está todavía más loca que yo. Fotos de gente enferma, de gente desnuda y de gente rara, de gemelas asi­métricas y de un chico en una plaza sosteniendo una granada. Diane Arbus le contó a T. que había personas que escupían a sus fotos en las exposiciones. Después se rió con una risita aguda y desagradable como el sonido que emite un animal de sangre fría. Fui a la cocina a servirme un whisky y los escuché conversar. Es­cuché la maldita voz de la maldita Diane Arbus contándole a T. que una vez apareció una ballena muerta en las playas de New jersey y que ella fue allí a fotografiarla. Desde todos los ángulos posibles. «Wow», dijo T «Wow» es la palabra favorita de T. Diane Arbus le contó que ella empezó trabajando para revistas de moda, pero que sé cansó de todo eso y que ahora buscaba «otra cosa». Le contó que ella vivía en la Quinta Avenida y que ahora vive en el Greenwich Village, lo que me hace pensar que Diane Arbus no sólo está loca sino que, además, es una perfecta idiota. Diane Arbus es judía, estoy casi segura. Después le explicó a T. que existe «un momento decisivo» cuando, a la hora de fotografiar algo, todo pa­rece encajar en su sitio justo e inevitable, y que lo más importante es el entrenamiento de un fotógrafo para poder atrapar ese instan­te. Dijo no sé qué de zen. «Wow», dijo T. Me asomé a verlos y vi a T. jugando con el equipo de Diane Arbus. Preparé una jeringa con hormonas, volví a la sala y se la clavé a T. en la base de la es­palda. No era la hora de su medicación pero no me importó. Me pareció pertinente agregarle cierto toque dramático a la escena. Mi especialidad. A Diane Arbus esto no le pareció extraño y si­guió hablando como si nada, como si fuera lo más normal y en­tonces me cayó un poco más simpática. Estuve a punto de ofre­cerle cantar un aria de Madame Butterfly pero ella no me pareció digna de mi canto ni de mi arte. «Son las glándulas para T.», le expliqué. Ella dijo «Ah», y siguió hablando con T Le dijo: «Yo pienso que la mayoría de las personas van por sus vidas temiendo experimentar una experiencia traumática. Los freaks, en cambio, nacen con su trauma. Son aristócratas.Yo los fotografío del mismo modo que los artistas de las antiguas cortes europeas pintaban a la nobleza y a los reyes».